Dirigentes comunitarios y afectados por la escasez de agua en Caracas manifestaron frente a la sede de Hidrocapital en la avenida Casanova para llevar propuestas para la solución de la crisis, que en algunos sectores cumple más de 5 años.
Jesús Vázquez Gerente de Monitor Ciudad dejó clara su preocupación por la desinversión que en materia de agua se hace desde el Estado.
«Hoy se requieren 1500 millones de dólares para lograr mejorar el sistema los próximos 3 años. Para el presupuesto 2023 solo están aprobados 260 millones que son insuficientes, mucho más con la inflación».
Para Vázquez aliviar la crisis pasa por duplicar estos recursos y el retorno de mano de obra calificada a entes como Hidrocapital, además de optimizar el funcionamiento y suministro en las comunidades.
El representante de Monitor Ciudad explica que el acueducto metropolitano atiende a unos 5 millones de personas, de las cuales cuatro reciben agua de manera intermitente. Alerta que un millón de personas más quedarán sin el servicio por la avería registrada hace días en el sistema Tuy III, siendo los sectores más afectados la parte alta de La Vega y comunidades del 23 de Enero.
«El agua no tiene color y es un derecho humano» dijo la dirigente comunitaria y defensora de los Derechos Humanos Kathiuska Camargo habitante de Petare, quien tuvo que adaptar su rutina, a la ausencia total del agua desde hace 5 años.
«Yo vivo en San Blas y tengo que ir a lavar a casa de mi mamá porque en la mía no llega. Soy madre, esposa y debo cargar agua y caminar kilómetros para poder hacer mis labores diarias, esto me genera un daño psicológico y físico».
La representante de la organización Uniendo Voluntades lamentó que en sectores populares sean sometidos a tener que invertir entre 3 y 5 dólares cada dos días para surtir botellones de agua para el consumo, arriesgando además su salud por tampoco tener garantía de su procedencia y calidad.
«Hoy los niños deberían estar disfrutando de sus vacaciones, aquí no hay navidades felices mientras estemos cargando agua para subsistir».
Para habitantes de comunidades de la capital es cuesta arriba costear camiones cisternas y el presupuesto familiar cada día está más golpeado por tener que invertir en parte de el, en comprar agua potable ante la falta de respuesta de poder algún día recibirla por tuberías.
«Es necesario que se reconfiguren las meses técnicas de agua que están parcializadas hacia un solo partido y no puede ser que un grupo pequeño decida a quien le llega el agua en las comunidades. El agua debe ingresar a las tuberías los 365 días del año y tenemos derecho a recibir agua de calidad».
La realidad en los Altos Mirandinos no es distinta. Erika Baloa denuncia que en muchos sectores ancianos y niños son seriamente afectados por no tener acceso al agua. Parásitos y enfermedades de la piel aumentan por no contar con el recurso para mantener sus hogares o ropa limpia.
La opción para estos ciudadanos en adentrarse en manantiales y pozos de las partes altas arriesgándose además a picaduras de serpientes e insectos en la zona.
«Tenemos que caminar largos trayectos arriesgando incluso nuestra salud, a varios vecinos los han mordido animales y serpientes cuando se meten con las pimpinas a buscar agua. No queremos pañitos calientes, queremos solución».
Ciudadanos y organizaciones que manifestaron frente a Hidrocapital aseguran que el foco debe estar en el trabajo en conjunto, tomar en cuenta a especialistas en el área dispuestos a trabajar en proyectos que mejoren y garanticen un servicio de calidad.









